Los resultados de la investigación arrojan una alta incidencia y advierten de la importancia de mejorar los programas de vigilancia de Salud Pública para detectar casos no diagnosticados en la población.

 

Este verano saltaban las alarmas porque una alerta sanitaria llegaba a la comunidad de Andalucía. El virus del Nilo Occidental (VNO), o virus West Nile, ya ha causado, hasta la fecha, la muerte de 4 personas, con varios ingresados y algunos de ellos en UCI en la provincia de Sevilla. Lo cierto es que este virus también está afectando a Extremadura, donde hasta ahora nunca se había estudiado en profundidad. Sin embargo, un grupo de investigadores de la Universidad de Extremadura y del Centro de Investigación de Sanidad Animal del Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA-CISA), ha llevado a cabo un estudio en équidos de la región para determinar la seroprevalencia en la región

La VNO es una enfermedad infecciosa que se aisló por primera vez en 1937 en una mujer del distrito del Nilo Occidental, en Uganda, y de ahí surgió su nombre, según la Organización Mundial de la Salud. En España, el primer caso se detectó en 2004 en un hombre de 21 años que se habría infectado previsiblemente en la provincia de Badajoz, pero no fue hasta 2015 cuando se detectó el primer brote en caballos en Extremadura.

 

Caballos

 

Este virus se transmite por la picadura de mosquitos y afecta sobre todo a aves, a caballos y a humanos.  El origen de la enfermedad son las aves y los mosquitos, principalmente del género Culex, los que al picar a esas aves infectadas transmiten el virus después a personas y caballos. Sin embargo, no hay transmisión entre las personas, ni entre los caballos, ni de caballos a personas. No hay vacuna para prevenir la enfermedad en humanos y su tratamiento es a través de medicamentos paliativos. La mayoría de las personas, entre un 70 y 80%, suelen permanecer asintomáticas, mientras que cerca del 20% solo presentarán síntomas similares a una gripe (fiebre, cansancio, dolores musculares, etc.). Los síntomas graves, que pueden derivar en meningitis y encefalitis, afectan a menos del 1% de los infectados, si bien de ellos, aproximadamente un 10% puede llegar a morir.

Aunque se sabía que el virus estaba circulando por otras zonas de España, el estudio desarrollado en la UEx tenía como objetivo conocer la realidad del virus del Nilo en Extremadura y determinar si había circulación entre zonas. Para ello, se realizó un completo análisis de seroprevalencia entre équidos y se analizaron los factores de riesgo asociados a la exposición al virus.

 

Caballos

 

En total, los autores de este estudio han analizado 725 équidos, de los que 143 caballos se confirmaron como positivos para el VNO, obteniendo una seroprevalencia del 19,72%. Además, se confirmaron anticuerpos específicos contra el virus Usutu (USUV) en 11 caballos, un virus muy parecido al del Nilo, que es la primera vez que se detecta en Extremadura. “Sospechábamos que pudiéramos encontrar ambos virus, pero nos ha sorprendido la alta prevalencia para el VNO”, explica Eva Frontera, investigadora principal y profesora del área de Parasitología de la Facultad de Veterinaria, que lidera al equipo. Estos resultados han sido publicados en la prestigiosa revista “Transboundary and Emerging Diseases”, cuyos autores de la UEx han sido Fátima GuerreroDaniel BravoMaría MartínMartina FerragutiJuan Manuel Alonso y Eva Frontera.

Aunque los resultados arrojan una alta incidencia, quieren lanzar un mensaje de tranquilidad a la población, ya que los caballos no pueden contagiar a las personas. Sin embargo, sí advierten de la importancia de mejorar los programas de vigilancia de Salud Pública para detectar casos no diagnosticados en la población. Además, dados los resultados encontrados, recomiendan la vacunación de los équidos frente al VNO ya que, hasta la fecha, no existen vacunas para las personas. Para la población, “es necesario tomar medidas preventivas para evitar la picadura de los mosquitos, como utilizar repelentes eficaces, especialmente entre el atardecer y el amanecer, colocar mosquiteras en puertas y ventanas, utilización de ropas que cubran la piel, eliminar posibles focos de cría de mosquitos en los patios, terrazas y jardines, especialmente agua estancada sin clorar, etc.”, apunta el veterinario entomólogo Daniel Bravo.

El equipo de investigadores advierte de que uno de los principales problemas que existe actualmente es el infradiagnóstico de esta virosis, tanto en animales como en personas, por lo que instan, tanto a los veterinarios como a los médicos, que se tenga en cuenta este virus en la batería de posibles causas etiológicas de enfermedad cuando se presenten individuos con sintomatología compatible a la del virus.

Referencia: Guerrero‐Carvajal, F., Bravo‐Barriga, D., Martín‐Cuervo, M., Aguilera‐Sepúlveda, P., Ferraguti, M., Jiménez‐Clavero, M. Á., … & Frontera, E. 2020. Serological evidence of co‐circulation of West Nile and Usutu viruses in equids from western Spain. Transboundary and Emerging Diseases.

 

Fuente: Universidad de Extremadura