La Real Sociedad Canina de España (RSCE) avisa de que la mayoría de las piscinas son peligrosas para que se bañen los perros, sean de la raza que sea. En concreto, señalan que si estas no son desbordantes o cuentan con escaleras romanas no es aconsejable que los perros entren, sobre todo si no están sus tutores delante, ya que si no cuentan con puntos de salida fáciles pueden agotarse y terminar ahogándose.

Así, en un verano en el que las piscinas han cobrado más protagonismo que nunca ante la crisis del COVID-19 y la previsión de que más del 65% de los españoles no piensa irse de vacaciones, según el CIS, la Canina avisa del cuidado que hay que tener con los animales en ellas. Porque a pesar de que todas las razas caninas están capacitadas para nadar, no todas lo están de la misma manera, pues muchos perros lo hacen de manera forzada y se cansan antes.

 

Perro en piscina

 

En concreto, los nadadores por excelencia son los Retrievers y los Perros de Agua (Español, Portugués, Barbet, Caniche, etc.), mientras que los que tienen mayores dificultades para nadar son los que tienen una conformación más alta que larga, como es el caso de algunos galgos. Sea como sea, la RSCE alerta de que es imprescindible que los tutores estén pendientes de esos baños y no se confíen a pesar de que sus mascotas sean buenas nadando porque, como las personas, también se pueden cansar y tener algún percance indeseado.

Por otra parte, también pone el acento sobre el cloro que, al igual que perjudica nuestra piel, hace lo mismo con el pelaje canino, con lo cual debemos enjuagarles muy bien con agua dulce cuando salgan de la piscina para eliminarles el cloro. En cuanto al sol, su pelo les protege de él, al igual que del frío, si bien las razas sin pelo, como el Crestado Chino o el Perro sin pelo Mexicano, pueden sufrir quemaduras si la exposición al sol es demasiado intensa. Por eso mismo, desaconseja afeitar a los perros en verano, ya que el manto canino, en contra de lo que podamos pensar, ejerce una importante función aislante, tanto en el invierno del frío como en verano del calor más intenso y de la acción del sol.

Paseos temprano o por la noche

En cuanto a las horas de paseo, es evidente que el termómetro obliga a cambiar las rutinas. En esta época lo mejor es sacar a las mascotas o a primera hora de la mañana, cuando aún no está el sol en su punto álgido, o ya al caer la tarde, casi por la noche. De hecho, para la Canina es mejor las primeras horas del día, cuando el ambiente está más fresco, y sería el horario ideal para que los perros hagan algo de ejercicio, como pequeñas carreras, pero siempre con moderación y siempre con agua fresca para calmar la sed.

En cuanto a la alimentación, la RSCE recuerda que las mascotas pueden volverse algo inapetentes en verano, por lo que aconseja repartir la ración de comida diaria en varias tomas y, fundamental, que no sea nada más hacer ejercicio. Igualmente, sugiere no abusar del aire acondicionado y evitar que las mascotas sufran cambios bruscos de temperaturas, ya que altera el ciclo natural de muda de pelo de nuestros perros.

A la hora de dormir, la Canina opta por una estancia que esté bien ventilada y donde la mascota tenga acceso fácil a agua fresca y limpia, a la que no dé el sol durante el día. Si tienen cama, es probable que en verano la cambien por el suelo para estar más frescos. Por último, señala que es muy normal que los perros se muestren más letárgicos y cansados durante el día en esta época, activándose cuando cae el sol, momento que puede ser idóneo para jugar y hacer algo de ejercicio.