La primavera… la sangre altera

La estación del año que posiblemente aporta más problemas a nuestras mascotas

Casi todos tenemos una imagen bucólica de la primavera: sol, aumento de las temperaturas, explosión floral, predisposición al romance… Nuestros animales de compañía, al no tener la capacidad consciente de atribuir bondades a las estaciones climatológicas, son simples sufridores de las especiales características de esta nueva estación.

Los cambios de pelo, los parásitos externos, la efervescencia hormonal… son algunos de los problemas que llegan de la mano de la primavera; una vez más nosotros, los dueños responsables, debemos poner los medios necesarios para que esta estación conduzca hacia el verano con el menor número de problemas.

EL PELO

¡Tengo la casa llena de pelos!, ¡no para de “despeluchar”!

¿Quién es el guapo que ante tan habituales protestas argumenta su natural aparición y su factible prevención? Pues sí, con la primavera llega una de las dos épocas principales de muda (primavera y otoño); nuestros buenos amigos no pueden cambiar su vestuario cuando les apetece, ni se ven influidos por los dictados de la moda; la naturaleza les ha dotado de un cambio de pelo dos veces al año como única medida de renovación de vestuario. Hasta aquí podemos entender la naturalidad de tan molesto suceso, pero: ¿cómo podemos evitar tener pelos hasta en la sopa?. Con dos útiles y sencillos procedimientos: cepillado diario para eliminar el pelo muerto y correcta alimentación para favorecer la salida del pelo nuevo. Si no seguimos estas pautas debemos acostumbrarnos a convivir con “nubecillas capilares” por todo el hogar y debemos asumir nuestra responsabilidad y poco cuidado para resolver un hecho tan natural y primaveral.

LOS PARÁSITOS

Estaban esperando que se dieran todas las condiciones favorables para “hospedarse” un año más en nuestras hospitalarias mascotas.

Los parásitos externos (pulgas, garrapatas, mosquitos…) también son fieles a la cita anual y desembarcan sin piedad sobre nuestros desprotegidos animales acarreándoles molestos picores, variadas alergias y graves enfermedades.

En la actualidad existen suficientes armas para luchar contra la mayoría de estos seres indeseables: vacunas, collares, aerosoles, polvos, pipetas, pastillas… un potente y completo arsenal que siempre debe contar con el consejo y la supervisión del profesional veterinario. No es lo mismo tomar medidas contra los posibles parásitos externos de un caniche de ciudad que sale tres veces al día por zonas asfaltadas, que luchar contra los parásitos externos de un perro que vive en una finca desempeñando labores de guarda y pastoreo.

Debemos tener muy presente que una correcta acción preventiva contra los parásitos externos suele conseguirse con la aplicación de varios productos; ninguno de ellos es en la actualidad plenamente efectivo contra todo tipo de parásitos y sus distintas “presentaciones” (huevo, adulto…).

Es muy importante no ver los problemas parasitarios de nuestras mascotas como un problema meramente “estético”; la mayoría de los propietarios sufren la parasitación de su mascota por la repulsión que les produce ver el “bicho” depositado sobre el animal que comparte su casa, su cama… Es una reacción lógica, pero insistimos en que el problema “estético” es lo de menos; lo más importante es que ese aprovechado animal puede causar patologías directas e incluso puede ser el vehículo transmisor de graves enfermedades a nuestra mascota y a los demás componentes de la familia.

Los riesgos de la primavera en nuestros perros

LAS HORMONAS

Románticos paseos a la luz de la luna, parejas sentadas en los parques… y mascotas “de los nervios” por los sugerentes olores que desprenden sus potenciales parejas. Aunque los celos de nuestros animales de compañía pueden presentarse a lo largo de todo el año, es durante la primavera cuando aumenta la presencia de hembras con capacidad reproductiva y sus evitables consecuencias.

No es necesario que nuestras mascotas tengan una camada al menos una vez en su vida. No es necesario.

Si conseguimos introducir en nuestro “disco duro” esta sencilla frase estaremos consiguiendo grandes cosas: ausencia de camadas no deseadas, disminución del número de abandonos, evitar sacrificios masivos… Una vez más debemos apelar a la responsabilidad del propietario; los animales de compañía no pueden poner barreras a sus instintos, no pueden negarse a lo que les pide el cuerpo; somos nosotros los que debemos aplicar las medidas necesarias para evitar problemas mayores.

La consulta con el veterinario nos abrirá las puertas al conocimiento de los pros y los contras de la esterilización: no pierden la alegría de vivir, no se hacen sedentarios, no engordan si ponemos los medios necesarios, no es doloroso… Ante la efervescencia hormonal de la primavera debemos actuar con la mayor responsabilidad, debemos proporcionar a nuestras mascotas las mejores medidas y aunque siempre existen excepciones, lo mejor, sin duda, es esterilizar a nuestro animal de compañía.

LOS RIESGOS DE LA PRIMAVERA.

1. La muda natural del pelo que sucede durante la primavera se ve favorecida por cepillados diarios y por una correcta alimentación.

2. Debemos aplicar tratamientos preventivos contra los parásitos externos desde el comienzo de la primavera, siempre tras el asesoramiento del veterinario.

3. Durante la primavera aparecen en nuestras mascotas reacciones alérgicas que deben ser diagnosticadas y tratadas a la mayor prontitud. En algunos casos sus efectos pueden acarrear graves problemas e incluso la muerte.

4. Ante la aparición de celos en las hembras de animales de compañía debemos valorar la opción de la esterilización como el método más efectivo para el control de la reproducción.

5. El propietario es el último responsable de proporcionar a su mascota los medios necesarios para combatir los cambios que acompañan a la llegada de la primavera.

Autor: Carlos Rodríguez                                        Web: www.mascoteros.com