Es una enfermedad causada por un virus que se puede transmitir de múltiples maneras, bien por mosquitos, por pulgas o a través del contacto entre conejos. La pulga de los conejos se llama Spilopsyllus cuniculi. Esta enfermedad afecta tanto a conejos domésticos como silvestres y suele aparecer más en los meses de verano pues hay más pulgas y mosquitos y la pueden transmitir.

Como en muchas otras enfermedades, dentro del mismo virus existen unos que provocan síntomas más leves y otros que provocan síntomas más fuertes. Si un conejo se ve afectado por un virus de los leves la sintomatología que acompaña al proceso será más atenuada, pueden aparecer lesiones cutáneas alrededor de ojos y nariz sin mayor importancia. Ahora, si el virus que infecta al conejo es de los más dañinos aparece edema en la cabeza y alrededor de los ojos y en la zona genital y anal. Además aparecerán descarnas nasales y conjuntivitis purulenta. El edema de los párpados hace que se cierren los ojos dejándoles ciegos.

El período de incubación de la enfermedad varía de un par de días hasta una semana aproximadamente.

La mixomatosis en los conejosEn los conejos silvestres estos síntomas son peligrosos pues dejan al paciente a merced de los depredadores pues pierden mucho los sentidos y son fáciles presas. Si el conejo no supera la enfermedad muere alrededor de las 2-3 semanas una vez aparecidos los primeros síntomas.
Aquellos que son mascotas y son tratados por un veterinario tienen una oportunidad mayor de poder superar la enfermedad.
Por suerte existe vacuna contra esta enfermedad y se aplica a los gazapos desde las 8 semanas de edad. La inmunidad dura 6 meses, así que lo ideal sería vacunar dos veces al año. De todos modos, si la vacuna se administra a principios de la primavera, la protección es razonable durante la época de mayor riesgo del año, y puede bastar con una sola dosis de recuerdo anual, administrada al principio de la primavera. Por suerte si un conejo pasa esta enfermedad ,aunque sea su forma más leve, queda inmune de por vida.

Autor: Domingo García                                                Web: www.blog.vetjg.com