La hiperestesia felina: !No me toques aquí»

Dientes gatos - Foto de AbdRAhman Abubakar: https://www.pexels.com/es-es/foto/animal-mascota-cabeza-bostezando-16480280/

El síndrome de hiperestesia felina es un conjunto de síntomas que aparecen en gatos y consisten, mayormente, en alteraciones de comportamiento y contracciones musculares anormales. En cuanto a los cambios de comportamiento, se trata de pautas de conducta que son normales para la especie felina, pero repetidas con una frecuencia o intensidad que las hacen patológicas. Se conoce también en inglés como “rolling skin disease” o “rippling skin disease” por las contracciones musculares visibles en la piel del dorso .

Este síndrome fue reportado por primera vez por Tuttle en 1980. Desde ese momento ha sido referenciado por distintos autores también como: síndrome de contracción de la piel, neuritis aparente, neurodermatitis atípica y enfermedad del gato nervioso. En la actualidad, la hiperestesia felina sigue siendo un síndrome en estudio, poco entendido e infradiagnosticado. Parece ser un conjunto de síntomas comportamentales, dermatológicos, etc. de origen multifactorial.

Se cree que es un trastorno compulsivo o estereotipia (comportamientos repetitivos inducidos por frustración; que son intentos repetidos por adaptarse o por una disfunción del sistema nervioso), que puede acabar en comportamientos de auto traumatismo. Se trataría de una conducta de desplazamiento (conductas normales, que se muestran en un momento inadecuado y fuera de contexto, por frustración por llevar a cabo otra actividad, o en situaciones de alta excitación, sin vía de salida, para disminuir esa excitación), cuando el gato está en una situación de estrés (ambiental o social), manifestando una conducta de acicalamiento o auto lamido, que evoluciona a una conducta compulsiva, cuando este conflicto es persistente.

Aparte de la hipótesis conductual de este síndrome, se ha sugerido que podría tratarse también de un fenómeno convulsivo atípico o crisis convulsivas focales comportamentales, aunque se considera poco probable.

Se cree además que, dentro de este origen multifactorial, podrían estar involucradas enfermedades dermatológicas, que serían las causantes de esa hipersensibilidad cutánea característica de este síndrome, ya que ciertos autores consideran que el origen puede radicar en estímulos inflamatorios constantes como dermatopatías irritativas generando alteraciones en la conductancia de los impulsos nociceptivos.

Y por último, se sugieren posibles causas de dolor ortopédico o neuropático, dentro de este origen multifactorial.

 

Gato gris

Síntomas

→ Cambios de comportamiento:

La mayoría, normales en gatos, pero aumentando su frecuencia, intensidad, y fuera de contexto.

  • Aumento de episodios de carreras y saltos frenéticos (sin rumbo, de apariencia alucinatoria).
  • Aumento de vocalizaciones.
  • Postura de monta de hembra en celo.
  • Movimientos exagerados de la cola y persecución de ella.
  • Episodios de agresividad.
  • En cuadros más evolucionados; conductas alucinatorias.

→ Signos de hiperestesia lumbar: 

El término hiperestesia, es una condición médica que provoca una sensación exagerada hacia los estímulos, como el tacto, que se percibe como desagradable o dolorosa.

  • Ondulaciones de la piel.
  • Espasmos musculares toracolumbares (espontáneos o provocados por una ligera palpación).
  • Midriasis.
  • Exceso de acicalamiento (lamido o mordisqueo) con posible auto traumatismo en casos más evolucionados o severos, desde lesión de tejidos blandos a mutilación de la cola.
    Algunos autores consideran esta mutilación de la cola como síntoma de la hiperestesia felina, pero otros lo asocian a dolor neuropático, secundario a un traumatismo previo y/o caudectomía.

La presentación de los signos suele ser episódica, paroxística, de unos segundos a pocos minutos. Conforme el cuadro evoluciona los episodios son más frecuentes en el tiempo.

 

Vocalizaciones gatos

Diagnóstico

Debido a que la patogenia no se conoce aún bien y se ha asociado a múltiples etiologías, de origen comportamental (etológico), dermatológico, neurológico y ortopédico, el diagnóstico diferencial a descartar es amplio.

Por tanto, es importante descartar enfermedades y trastornos de estos ámbitos, a la vez que vamos recabando información acerca de posibles detonantes o predisponentes ambientales a estrés.

Si a través de nuestra historia clínica encontramos detonantes de estrés, debemos realizar una evaluación comportamental con un veterinario etólogo.

Aun pareciendo o no ser claro que tenemos detrás un motivo comportamental por estrés, será importante descartar otras anomalías médicas realizando una exploración física general, además de examen neurológico (el cual se llevará a cabo en cuatro etapas: observación general, evaluación de reacciones posturales, de pares craneales, y de los reflejos espinales y sensibilidad), examen ortopédico; y se realizará una evaluación dermatológica.

El veterinario podría realizar el siguiente protocolo para el diagnóstico diferencial de hiperestesia felina (si encontramos los cambios de comportamiento y signos de hiperestesia lumbar, descritos anteriormente):

 

Prinzeza - Todos los derechos reservados
Prinzeza – Todos los derechos reservados

 

Realizando una historia clínica, pidiendo un diario de episodios, y realizando una primera exploración física:

  • Si en la historia clínica existen detonantes o factores predisponentes de estrés, se debe realizar una evaluación conductual en la cual descartemos problemas de conducta, proporcionando un enriquecimiento ambiental bien cubierto y evitando factores de estrés (ambiental o social). Si aun así no hay desaparición de los signos clínicos, se debe referir a un veterinario especialista en etología clínica.
  • Si la exploración física:
    • No es normal: Según si los hallazgos tienen que ver con uno u otro sistema (musculoesquelético, neurológico, o signos metabólicos; como dolor, sensibilidad aumentada o disminuida, marcha anormal o fiebre), se deberían realizar las pruebas pertinentes según la sospecha (como analítica sanguínea, urianálisis, hormonas tiroideas, radiografías, examen ortopédico y neurológico), y tratar la causa que encontremos alterada. En el caso de ser todo normal, se recomienda derivar a un especialista neurólogo que puede recomendar pruebas adicionales como resonancia magnética, análisis del líquido cefalorraquídeo y/o electromiografía.
    • Es normal: Se debe realizar una evaluación dermatológica y si su resultado también es normal, realizaremos la evaluación conductual, como se indica en el punto anterior.
      Si la evaluación dermatológica no es normal se deberían descartar causas como hipersensibilidades cutáneas (alergia por picadura de pulga, alergia alimentaria, alergia ambiental), dermatosis inmunomediadas e infecciosas, y si encontramos una de estas causas debemos aplicar un tratamiento específico para ello, y si aún persistieran, referir a un especialista en dermatología.
      Si por el contrario descartamos estas causas dermatológicas, se reevaluará la exploración física, tras evaluar el diario de episodios, y volveremos a realizar este protocolo.

 

 

Tratamiento

La estrategia de tratamiento dependerá de la sospecha de etiología que tengamos en cada caso, al ser aparentemente un trastorno multifactorial. Por tanto, habrá que instaurar el tratamiento o combinación de ellos, según si tenemos alteraciones dermatológicas, dolor ortopédico o neuropático, y/o alteraciones conductuales.

En el caso de la parte de la sospecha de origen comportamental o etológica, por estrés (miedo-ansiedad, conflicto, y/o frustración), será recomendable abordarlo con un veterinario etólogo, para ayudarnos con:

  • Pautas de manejo del estrés, que dependerán del origen del estrés de cada individuo, pero incluirán algunas pautas como:
    • Evitar las situaciones que le provocan estrés o miedo
    • Evitar tocar zonas de hiperestesia (habitualmente zona toracolumbar)
    • Evitar tratamientos contraproducentes, como el castigo (físico, verbal o a través de gestos), o forzar al gato al acercamiento del estímulo estresor.
    • En ocasiones, aumentar las posibilidades de control y predicción en su entorno para que el gato pueda elegir la estrategia más adecuada en cada momento; ofreciéndole posibilidades de elección, con distintas vías de escape y zonas seguras, así como distintas localizaciones de recursos.
  • Asegurar un enriquecimiento ambiental felino adecuado; se deben procurar los 5 pilares para un ambiente felino saludable:
    • Pilar 1: Proporcionar un lugar seguro.
      Aportar un/os lugar/es privado/s sin amenazas, tipo escondite como, por ejemplo, cajas de cartón o un trasportín, o zonas elevadas como estanterías o plataformas en altura.
    • Pilar 2: Proporcionar sus recursos ambientales clave: agua, alimento, areneros, rascadores, zonas de juego y zonas de descanso, que se encuentren disponibles en varios lugares, y cada recurso debe colocarse en su propia ubicación, separado el uno del otro.
      Además, cada gato debe tener una segunda opción para cada recurso.
    • Pilar 3: Proporcionar oportunidad para el comportamiento natural de juego y depredación de la especie felina.
      Utilizando la comida como imitación de la actividad predatoria a través de diferentes juegos.
    • Pilar 4: Proporcionar contacto humano positivo, consistente y predecible.
      Hay una gran variedad de preferencias sociales entre los gatos que están influenciadas por factores diversos como genética, contacto temprano con los humanos y experiencias vitales. Muchos gatos prefieren el contacto frecuente, pero de corta duración con los humanos.
    • Pilar 5: Proporcionar un ambiente que respete el sentido del olfato felino.
      Los gatos depositan señales olfativas y feromonas mediante el roce facial y corporal. De esta manera definen y delimitan el núcleo de su hábitat, en el que se sienten seguros y a salvo. Siempre que sea posible deberíamos ser cuidadosos para no interferir con estas señales olfatorias. Algunos ejemplos son evitar productos fuertes de limpieza, proporcionar áreas de rascado, lavar su cama por partes, o utilizar feromonas sintéticas para reducir ansiedad, favorecer acicalado, interés por la comida y uso apropiado de la bandeja.
  • Técnicas de modificación de conducta, que también dependerán de la causa del estrés, ya que por ejemplo en casos de miedos y fobias sociales se pueden utilizar técnicas de desensibilización y contra condicionamiento, o si se trata de miedo a otros gatos se realizaría un protocolo de separación y reintroducción de gatos.
  • Psicofármacos, del grupo de los antidepresivos tricíclicos (ATCs), inhibidores de la recaptación de la serotonina (ISRS), benzodiacepinas, o combinaciones (por ejemplo, fluoxetina y gabapentina).

Conclusión

La hiperestesia felina es un síndrome o conjunto de síntomas infradiagnosticado, y aún poco conocido y en estudio. Los síntomas de la hiperestesia felina deberían desaparecer o reducirse si tratamos el estrés, modificación de conducta y ayuda de la mano de psicofármacos habitualmente. Aun así, hay pacientes a los que les ayudan otro tipo de fármacos, o necesitan adicionales a estos, para mejorar, como son: inmunosupresores, antiinflamatorios o antiepilépticos, y por esto aún es un síndrome complejo y aparentemente multifactorial.

Visitas: 32

Compártelo

infoespecies