Los incendios forestales no terminan cuando se apagan las llamas. Para la fauna silvestre que habita en las zonas afectadas comienza entonces una etapa especialmente complicada, marcada por la pérdida de refugio, alimento y lugares seguros.
Un ejemplo de esta situación se ha producido este domingo en el entorno del embalse de Picadas, en la Sierra Oeste de Madrid, donde los Agentes Forestales de la Comunidad de Madrid han rescatado a un corzo que se encontraba en un estado de extrema delgadez y evidente debilidad.
El ejemplar fue localizado en la orilla del embalse, dentro del área afectada por el incendio forestal que este verano dañó una extensa superficie de la Sierra Oeste.
El corzo necesitaba atención especializada
Cuando los agentes encontraron al animal comprobaron que su estado físico era muy delicado. Ante esta situación, procedieron a rescatarlo y trasladarlo al Grupo de Rehabilitación de la Fauna Autóctona y su Hábitat (GREFA), donde será sometido a una valoración veterinaria.
Los especialistas deberán determinar ahora cuál es su estado de salud y qué cuidados necesita para poder recuperarse.
Por el momento, no se ha establecido cuál es la causa concreta de su extrema delgadez. Aunque el hallazgo se ha producido en una zona afectada por el incendio, los datos disponibles no permiten afirmar que el fuego sea directamente responsable del deteriorado estado físico del animal. Será la valoración veterinaria la que permita conocer mejor su situación.
Cuando el fuego desaparece, empiezan otros problemas
Para muchos animales, sobrevivir al incendio es solo el primer paso. Las llamas pueden destruir la vegetación que utilizan como alimento, eliminar refugios y modificar completamente el paisaje. También pueden alterar las zonas de desplazamiento de los animales y obligarlos a recorrer mayores distancias para encontrar agua, comida o lugares donde esconderse.
En el caso de los herbívoros, como el corzo, la pérdida de vegetación disponible puede resultar especialmente importante cuando el territorio afectado tarda en recuperar su cubierta vegetal.
Pero las consecuencias de un incendio no son iguales para todas las especies. Algunos animales pueden desplazarse hacia áreas próximas que no hayan sido afectadas, mientras que otros tienen una capacidad de movimiento mucho más limitada.
Por eso, el seguimiento posterior al incendio resulta fundamental para detectar ejemplares heridos, debilitados o que necesitan una intervención.
La importancia de vigilar la fauna después de un incendio
La imagen de los bomberos trabajando durante un incendio es la más visible, pero las labores relacionadas con la emergencia continúan mucho después de que desaparezcan las llamas.
En la Sierra Oeste madrileña se mantienen actuaciones de seguimiento de la fauna y de recuperación de las zonas afectadas. El propio trabajo de GREFA ha documentado durante este año el impacto de los incendios sobre especies y territorios de interés para la conservación, entre ellos algunos utilizados por el águila de Bonelli.
Además, se han puesto en marcha trabajos de restauración hidrológico-forestal destinados a recuperar parte de las áreas afectadas por el incendio.
La recuperación de un ecosistema quemado no es inmediata. La vegetación necesita tiempo para regenerarse y, con ella, deben recuperarse progresivamente los recursos que permiten a las diferentes especies volver a utilizar el territorio.
Un rescate que recuerda que la emergencia continúa
El corzo rescatado en Picadas representa uno de los muchos animales que pueden quedar en una situación vulnerable después de un incendio forestal.
Su traslado a GREFA permitirá que sea examinado y atendido por especialistas antes de decidir cuál es la mejor opción para su recuperación.
Este tipo de intervenciones también demuestra la importancia de mantener la vigilancia de las zonas incendiadas durante las semanas y meses posteriores al fuego.
Porque cuando el paisaje recupera aparentemente la calma, para la fauna silvestre la emergencia puede continuar.
La recuperación de estos espacios será un proceso largo. Y en ese camino, localizar a tiempo a los animales que necesitan ayuda puede marcar la diferencia entre que puedan regresar algún día a su hábitat o no.
Créditos foto: Corzo rescatado en el embalse de Picadas |Juan Sánchez | 112 COMUNIDAD DE MADRID