Algunas de las razas caninas más populares del mundo —como pequinés, shih tzu, bóxer o boston terrier— comparten una característica física muy llamativa: el hocico extremadamente corto. Esta conformación, conocida como braquicefalia, no es solo una cuestión estética. Está asociada a una enfermedad respiratoria crónica llamada síndrome braquicefálico obstructivo (BOAS), que puede comprometer seriamente la calidad de vida de los perros.
Una investigación publicada en la revista científica PLOS One confirma que esta condición es hereditaria y está estrechamente relacionada con la anatomía de las vías respiratorias superiores.

Qué es el síndrome braquicefálico obstructivo
El BOAS es un conjunto de alteraciones anatómicas que estrechan las vías respiratorias. Aunque el esqueleto facial corto es un factor clave, no es el único. Según explica la investigadora Francesca Tomlinson, de la Universidad de Cambridge, también influyen:
-
Fosas nasales estrechas
-
Paladar blando engrosado
-
Tráquea relativamente pequeña
Estas limitaciones físicas dificultan la entrada y salida de aire. A largo plazo, los perros afectados pueden sufrir:
-
Respiración ruidosa constante
-
Intolerancia al ejercicio
-
Problemas para dormir
-
Dificultad para regular la temperatura corporal
-
Mayor riesgo de colapso por calor o estrés
La experta compara esta situación con “respirar a través de una pajita”. Es decir, el esfuerzo respiratorio es permanente.
La mayoría de los perros evaluados tenían signos respiratorios
Para el estudio, los investigadores analizaron cerca de 900 perros de 14 razas braquicefálicas en un hospital veterinario universitario. Evaluaron la función respiratoria antes y después de una prueba de esfuerzo usando una escala clínica estandarizada.
Los resultados fueron contundentes: la mayoría de los perros presentaban algún grado de alteración respiratoria.
Las razas con mayor riesgo detectado fueron:
Riesgo muy alto
-
Pekinés
-
Chin japonés
Riesgo moderado
-
King charles spaniel
-
Shih tzu
-
Grifón de Bruselas
-
Boston terrier
-
Dogo de Burdeos
Riesgo leve
-
Staffordshire bull terrier
-
Cavalier king charles spaniel
-
Chihuahua
-
Bóxer
-
Affenpinscher
En la muestra estudiada, solo los pomeranian y los bichones malteses no mostraron signos respiratorios clínicamente relevantes.

La obesidad agrava el problema
El estudio identificó un factor de riesgo adicional muy importante: el sobrepeso..
La acumulación de grasa alrededor del cuello y la garganta contribuye al estrechamiento de las vías respiratorias. Además, la grasa abdominal reduce la expansión pulmonar. El resultado es una mayor carga para el sistema respiratorio, algo comparable a la apnea obstructiva del sueño en humanos.
En perros que ya tienen vías respiratorias anatómicamente estrechas, la obesidad puede empeorar drásticamente los síntomas.

¿Se puede prevenir o tratar?
No existe una solución única para todos los casos, pero sí estrategias eficaces para mejorar la calidad de vida:
-
Control estricto del peso corporal
-
Ejercicio moderado y adaptado
-
Evitar calor extremo y estrés
-
Cirugía correctiva en casos graves
Las intervenciones quirúrgicas pueden ampliar el flujo de aire, pero deben acompañarse siempre de manejo nutricional y seguimiento veterinario.
Un hallazgo importante del estudio es que el BOAS no se manifiesta igual en todos los perros, incluso dentro de la misma raza. Algunos presentan síntomas leves, mientras que otros sufren restricciones severas, apnea del sueño o colapsos respiratorios.
Una cuestión de bienestar animal
El síndrome braquicefálico no es simplemente una característica “normal de la raza”. Es una condición médica crónica que afecta funciones básicas como respirar, dormir y regular la temperatura corporal. Reconocer los signos y actuar a tiempo es fundamental para proteger la salud de estos perros.