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Sería más que curioso poder introducirnos en el interior del organismo de un ser vivo para ver en directo la multitud de maravillas que consiguen día a día mantener la vida.

La más pequeña célula de nuestro animal de compañía es una “pequeña factoría” con importantísimas funciones, con una tremenda “responsabilidad” hacia el conjunto: cada una de estas células tiene su “despensa”, tiene sus reservas, pero todas ellas necesitan el aporte diario de variadas sustancias para realizar su trabajo.

Pensemos por un momento en una célula, solo en una célula. En esa pequeña estructura que todos los días trabaja de una forma incansable para que el organismo al que pertenece se encuentre en perfectas condiciones. Pensemos única y exclusivamente en esa pequeña, pequeñísima célula…

Desde que alguien, en algún cercano o remoto lugar decide dar formula del alimento que comerá nuestra mascota, podemos asegurar que desde ese preciso instante comenzará el apasionante viaje de los nutrientes hacía nuestros protagonistas: la mascota y la célula.

El alimento una vez diseñado tomará forma mediante la adición de distintos ingredientes y su paso por distintas fases de la elaboración industrial; posteriormente el producto llegará a los puntos de venta (clínicas, tiendas especializadas, grandes superficies, etc.) y finalmente a nuestro hogar donde nuestro querido amigo “Teddy” espera ansioso ya que por un ligero descuido de su dueño la ración diaria se retrasa preocupantemente…

Pero llega el momento cumbre, alguien abre el saco, las bolas empiezan a caer sobre el impoluto cacharro rojo de “Teddy” olvidando las exhaustivas clases de buenos modales de sus propietarios, se abalanza sobre el alimento y a partir de este momento, todos los recursos de “Teddy” se pondrán en marcha con una clara misión: Aprovechar al máximo losnutrientes que contiene su alimento.

En otras ocasiones hemos comentado la importancia de la dieta como punto fundamental y de partida para una óptima salud, también hemos comentado que la parte íntima del alimento son los nutrientes y que estos son el agua, los hidratos de carbono, las proteínas, las grasas, los minerales y las vitaminas.

Así como hemos indicado que los nutrientes desarrollan importantes funciones, pues eso, exactamente eso, es lo que hoy vamos a ver con mayor intimidad.

Qué hacen los nutrientes y cómo consiguen llegar hasta sus puntos de destino.

– PROTEÍNAS:

Las proteínas son moléculas grandes formadas por un número mayor o menos de aminoácidos.

Las proteínas se encuentran en variados alimentos, casi en la mayoría y podemos decir, que existe proteína animal (carnes y pescados) y proteína vegetal. Estas proteínas entran con el alimento al interior de nuestra mascota y una vez dentro y tras los procesos de digestión, las proteínas se rompen y liberan los aminoácidos. Estas fracciones más pequeñas (aminoácidos) atraviesan las paredes intestinales y llegan al torrente circulatorio que es la gran autopista del organismo por la que se transportan los necesarios nutrientes.

Estos aminoácidos llegarán vía sanguínea a todas las partes del organismo y dependiendo de cómo se encuentren las “despensas” celulares o de las distintas necesidades (enfermedad, preñe, ejercicio…). Los aminoácidos serán depositados a las puertas de distintos tipos de células en distintos órganos o estructuras.

Los aminoácidos son 25, pero debemos saber que sólo 12 son considerados como indispensables en la alimentación; también debemos conocer los riesgos de los excesos y de los defectos de proteína en el organismo de “Teddy”:

– Defectos: Menos resistencia a las enfermedades, menor crecimiento en los cachorros… En general si no se aporta suficientemente proteína al animal este no tiene capacidad para mantener de forma correcta las funciones vitales y por tanto carecerá de un mínimo y adecuado estado sanitario.

– Excesos: Tanto el perro como el gato, al ser carnívoros estrictos soportan mejor los excesos proteicos que los defectos, pero si los excesos se mantienen durante mucho tiempo pueden ser el origen de problemas renales de variada gravedad; lo que si podemos confirmar es que los animales que consumen cantidades excesivas de proteína en su dieta consumen más agua y orinan más cantidad y con mayor frecuencia.

Finalmente comentar que no sólo es importante la cantidad de proteína de la dieta, lacalidad de esta es un punto fundamental de la nutrición de nuestro amigo: si una proteína es de buena calidad será más fácilmente digestible y por tanto, será mejor aprovechada por el organismo, para ello deberemos:

– Elegir un alimento de calidad ya que suele ser indicativo de contener buenas materias primas.

– Valorar los componentes que integran el alimento y el valor biológico de estos. ¿Qué es el valor biológico? Pues podemos decir que es el dato que mide la calidad de las proteínas y que podemos definir como la parte de las proteínas que son digeridas y retenidas (utilizadas) por el organismo.

El valor biológico depende principalmente de los aminoácidos esenciales que estén presentes en la proteína del alimento.

– GRASAS:

Estos nutrientes son los responsables de la densidad energética del alimento (calorías) así como de la mayor apetencia del mismo ante el exquisito paladar de nuestro animal de compañía.

Las grasas como nutriente no solo son las que imaginamos al mencionar la parraba como en el caso de una chorreante pieza de tocino. Las grasas como nutrientes tienen otras presentaciones y aparecen tanto en productos animales como vegetales.

Cuando el alimento ingresa en la boca de “Teddy” está siendo el primer paso de “carga de baterías” ya que las grasas del alimento tienen como función primordial ser la energía de todo el organismo, cuando las células reciben este nutriente pueden seguir trabajando y desarrollando sus importantes funciones.

¿Y por qué es el nutriente menos querido?, ¿el de peor fama? Sin duda porque su consumo en exceso provoca una antiestética y patológica obesidad, como casi todo en la vida lo necesario y justo es bueno y lo excesivo suele ser peor; las grasas son fundamentales, eso si en su justa medida.

Finalmente, comentar que las grasas suelen deteriorarse con facilidad (oxidación- enraciamiento) por lo que casi todos los alimentos contienen antioxidantes como prevención del problema, si nuestra mascota ingiriese alimentos enraciados podría padecer unas más que molestas alteraciones hepáticas y pancreáticas.

– HIDRATOS DE CARBONO:

Son nutrientes de origen esencialmente vegetal y están formados por azúcares simples como la glucosa.

Existen hidratos de carbono digestibles y utilizables por el organismo y otros que constituyen el bloque de los hidratos de carbono lastre (o hermanos pobres) cuya importantísima función es regular y estimular el transito intestinal:

– Glúcidos digestibles:

– Lactosa: En la leche, su exceso provoca alteraciones digestivas (diarrea)

principalmente en animales adultos que pierden en gran medida la capacidad de

digerir este alimento.

– Almidón: Contiene glucosa (componente energético de alta calidad, interviene

aportando energía a órganos tan exclusivos como el cerebro), para liberar la

glucosa existen enzimas que actúan sobre el almidón como la amilasa de la saliva

y la amilasa pancreática.

– Glúcidos no digestibles. Fibra:

No formarán parte del organismo del animal pero facilitarán el transito del alimento a través del aparato digestivo y serán parte fundamental en la expulsión al exterior de los materiales no utilizados y desechos que forman las heces.

– MINERALES:

Representan una pequeña parte del peso vivo del animal pero con importantesimas funciones. Llegan a las partes más íntimas del animal gracias a una correcta elección del alimento según edad y actividad. Son nutrientes que no debemos manejas “a lo loco” ya que la mayoría de los alimentos comerciales tienen las dosis justas de minerales.

– Calcio y fósforo: Son los principales integrantes del hueso, llegan a formar parte de sus células tras la ingestión y el paso de estos minerales al torrente sanguíneo. El fósforo tiene otra importante y curiosa labor: es el responsable de transportar la energía de las células que la necesitan.

– Magnesio: Interviene en la formación de hueso y junto al potasio “nada” en los líquidos del interior de las células (líquidos intracelulares). Tiene efecto laxante, lo contrario al calcio que favorece la compactación de las heces.

– Sodio y potasio: El sodio se localiza en los líquidos extracelulares (fuera de la célula) y el potasio dentro, regulan el equilibro celular (equilibrio electrolítico).

– Micromientares: (Hierro, manganeso, cobre, zinc, yodo, selenio). En pequeñísimas cantidades y también con funciones importantes:

– Hierro: Transporte de oxígeno, respiración celular.

– Cobre: “Fabrica” hemoglobina

– Zinc: “Fabrica” proteínas

– Selenio: Mantiene el correcto estado de las membranas musculares

– VITAMINAS:

Su principal función es promover y regular una gran variedad de procesos importantes para el correcto funcionamiento de nuestro peludo amigo. Se necesitan en pequeñísimas cantidades pero son imprescindibles y deben aportarse por la alimentación teniendo en cuenta que su exceso puede ser tóxico.

– Vitamina A: Interviene en la reproducción, visión y calidad de la piel

– Vitamina D3: Interviene en el metabolismo óseo, en la absorción de carlcio y en la fijación de los huesos del calcio y el fósforo.

– Vitamina E: Suele ir “de la mano” del selenio y juntos se encargan de proteger las membranas de los músculos.

– Vitamina K: Interviene en procesos de coagulación sanguínea.

– Vitamina C: Mejora las situaciones de estrés e interviene en la “fabricación” de colágeno.

– Vitamina B1: Mejora la actividad de las células nerviosas.