¿Tienes un nuevo miembro en tu hogar? !Enhorabuena! no hay nada como la compañía de un «peludo». Pero tienes que darle una buena educación y dejar las cosas claras desde un principio para que la convivencia sea sostenible y no haya problemas que en un futuro tengan que ser resueltos. En este artículo te damos unas bases para que fluya correctamente.

Enseñar a tu perro

Educación del cachorro

Un cachorro es un libro en blanco y como en los humanos aprende lo que tú le quieras enseñar. Si tiene una mala conducta y se la consientes, el responsable de que la siga manteniendo serás tú y no él. Por eso es tan importante sentar las bases siempre con una «educación en positivo». Tu perro no va a entender que le sueltes un discurso si ha hecho algo mal, pero un «no» lo aprenderá rápido. Y por supuesto queda fuera de todo rango el castigo físico. Hay una gran diferencia entre educar y maltratar.

 

Enseñar al cachorro a no morder

La primera pregunta que deberíamos hacernos es, ¿por qué muerde un cachorro? Puede haber varias razones para este comportamiento. Te las explicamos para enseñar a tu perro a no morder.

Enseñar a tu perro a no morder

Cambio de dentición

Al igual que en los humanos los perros tienen dientes de leche, para dar lugar después a la dentición definitiva. La primera aparecerá entre la segunda y la tercera semana de vida. En esta dentición temporal saldrán primero los incisivos, después los premolares, seguidos de los molares y por último los caninos. En esta etapa el cachorro empieza a estar desesperado por morder cosas. La razón es obvia, le duelen las encías porque le están saliendo sus primeros dientes. A partir de los tres meses, los dientes de leche empiezan a ser repuestos por los que les acompañarán toda su vida. Es en esta fase cuando nuestra «bola peluda» empieza a estar más activa porque le dolerán mucho las encías. Su forma de calmar ese dolor es mordiendo. Un truco consiste en enfriar en el congelador un juguete destinado para el, ya que el frío adormecerá sus encías.

Es importante que le enseñes cuales son sus juguetes y lo que tiene permitido morder o no. De otro modo, todo lo que encuentre a su paso, zapatillas, zapatos, patas de las sillas se puede convertir en su parque de atracciones particular. Si le pillas «in fraganti» haciendo esto, dile un «no» rotundo y dale la espalda. Eso no le va a gustar nada. No te excedas dando un discurso porque no lo va a entender. Y tampoco comprenderá si le das un cachete.

Tu perro se aburre

Si tu perro se aburre también puedes evitar ese aburrimiento destrozando enseres. Es importante que le proveas de juguetes adecuados tipo «kong» que son muy duraderos para que se entretenga con ello. Para evitar estos comportamientos intenta salir de casa por tramos. Es decir primero diez minutos, luego veinte, después treinta y así sucesivamente, que tenga presente que siempre vas a volver. Tienes que ser consciente de que tu perro tiene que liberar energía y la mejor forma de hacerlo es jugando, ya sea en el parque con otros congéneres o bien contigo.

 

Enseñar a tu perro a no tirar de la correa

 

Enseñar a tu perro a no tirar de la correa

 

Este es un adiestramiento canino básico. Tienes que tener en cuenta que tu peludo no va a dejar de tirar de la correa en un día, nadie nace sabiendo y los perros tampoco. Debe ser algo progresivo y debes elegir una palabra que te acompañara durante este proceso, por ejemplo «despacio». Para ello necesitarás una correa corta. Es muy importante que cuando realice el ejercicio bien le felicites con un «muy bien». No es aconsejable dar golosinas porque lo puede malinterpretar. Cuando tire de la correa párate y dale la orden de nuevo. Ya sabes un poco de paciencia que en breve se hará con ello.

 

Enseñar a tu perro a no ladrar

Todo tiene un motivo y cuando tu perro ladra también. Entre estos se encuentran el querer llamar tu atención sobre algo, porque se ha quedado solo o en casa o porque está viendo a algo extraño. Hay un truco que funciona muy bien, coge un bote, ponle garbanzos y haz ruido cuando este ladrando. Cuando tengas su atención dile la palabra mágica «cállate». Tendrás que repetirlo tantas veces como sean necesarias hasta que lo aprenda.

 

«Recuerda que la constancia debe de ser una prioridad en el proceso de educación»

 

Autora: Antonia Villalba