marite
Marité, desde Sevilla, escribe este texto que le sale del corazón.

Para algunos es un clic de ratón, y se suman a una causa. Para otros, un ‘enter’, y ya está hecha su donación, o un ‘me gusta’, y ya está su colaboración. Pero para algunos otros es mucho más que eso, es un compromiso.

Y quiero hablar hoy de eso, del compromiso que cada uno de nosotros adquirimos cuando abrimos las puertas de nuestras casas a un perro abandonado. Compromiso para recoger una y mil veces sus pises y sus cacas, duras, blandas, apestosas, o sus ‘no cacas’ y ‘no pises’, horas paseando para que aprendan a hacer pis y cacas atados. Compromiso cuando no dormimos durante meses velando por un dolor de huesos rotos, por una respiración que no aparece, por un corazón al que le cuesta latir, por una infección que no remite.

Juramento que hacemos en silencio, que ellos saben, no necesitamos hacerlo en voz alta, es un juramento de ‘confía en mí, que no te voy a dejar sufrir solo’, aunque no podamos evitar su sufrimiento.

No es cariño, no es amor, es responsabilidad y comprensión, es luchar por un derecho que les debemos a estos animales, el derecho a vivir sin dolor, a morir sin sufrimiento. El derecho a una muerte digna, a una vida sin miedos, es lo que nosotros queremos para nosotros.

Humanos adultos, con derecho a tomar decisiones, elegimos salvar a un perro al que todos sus derechos se le han negado. Pero, ¿tienen ellos el mismo derecho a elegir?

Algunas veces no, algunas veces ese perro que ha sufrido lo indecible tiene mala suerte hasta para elegir con la persona que le va a salvar de su mala suerte, y cae en manos de un megalómano con problemas de afectividad, que pretende suplir su frustración en el mundo de los humanos, con un cariño incondicional de un animal que no ha tenido derecho a elegir su destino. Demasiados casos ya, demasiados perros abandonados por segunda y por tercera vez.

‘Lo devuelvo porque mi cariño no ha sido suficiente’, ‘te lo llevas porque mi pareja no quiere que siga en casa’. ‘el perro fuera porque se hace pis dentro’ y mil escusas todas igual de estúpidas, todas igual de irresponsables, mala suerte para un perro que nació con estigma, mala suerte que es responsabilidad nuestra también.

Es frustrante, y duele mucho dejarse la piel salvando a un perro del peor de sus destinos para luego ver que cae en manos de un irresponsable que acaba por desquiciar el poco juicio que le queda, o convierte a un perro bueno y sumiso en un tarado en pro de un ‘cariño’ mal entendido.

Somos muchos los que estamos indignados por el trato recibido por unos perros por los que nos hemos desvelado, dolidos por una frivolidad innecesaria y quiero hoy ser vocera de algunos sentimientos de gente que no mira si el perro es guapo o feo, sano o enfermo, si mea o no caga ni donde lo hace, y menos aún mira si tiene miedo o no, si persigue gatos o no, si se lleva bien con otros perros o no, sólo abre sus puertas a ese ser indefenso que necesita ayuda:

‘me duele que pueda más la comodidad que el cariño’, ‘tanto tiempo para darse cuenta que no iba a poder hacer nada por ese perro?’, ‘por suerte es una minoría este tipo de personas en las que el denominador común es la ignorancia y la comodidad’, ‘algunos quieren darles con una varita mágica y que el perro sea perfecto al instante’, ‘si a nosotros que somos racionales nos cuesta años superar algo, cómo les piden a ellos que lo hagan en un día?’ , ‘creo que la gente no se entera de lo que es adoptar a un animal’, ‘si fueran más conscientes de que lo que hacen es ayudar a un animal, se esforzarían más’, ‘saber el pasado de un perro debería motivar a una persona a ayudar, pero sería bueno saber si esa persona está capacitada para ayudar a un animal que necesita ayuda’.

Muchas más son los comentarios que puedo reproducir aquí, pero creo que con estos es bastante para que todo el que esté pensando en acoger o adoptar un perro que viene del maltrato y del abandono se lo piense. Que colgarse medallitas porque ‘tengo un perro rescatado’ es muy snob, pero eso no ayuda al perro, y nosotros estamos aquí por los animales.

Es verdad que son los menos, pero es igual, con que sólo un perro sufra en nuestras manos, ya es suficiente para que levantemos la voz y nos neguemos a que eso suceda. Si los salvamos es para que su vida cambie, no es para cambiar la vida de un humano, el humano debe estar preparado.

Quiero dar las gracias a todos esos voluntarios, casas de acogida, y adoptantes, que luchan junto a sus perros rescatados hasta conseguir una vida digna para ellos, y no tengo por qué agradecérselo, pero lo hago porque a mí personalmente me alegra la vida saber que hay gente que tiene prioridades que van más allá de sus narices, más allá de su cartera, y más allá de su corazón. Gracias compañeros de Galgos 112 por estar del lado de los perros, a pesar de tanta gente, tonta.

 

Autor: Marité                                               Web: www.galgos112.com