Desde el pasado año 2020, un Consorcio liderado por el profesor José Manuel Sánchez-Vizcaíno del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) de la Universidad Complutense de Madrid, está llevando a cabo un estudio a gran escala de la prevalencia y seroprevalencia del virus SARS-CoV-2 (productor de la enfermedad COVID-19) en las mascotas de toda España. El proyecto, que lleva por título “Estudio del potencial impacto del COVID19 en mascotas y linces”, está financiado por el Instituto de Salud Carlos III y participan la Universidad de Castilla la Mancha, la Universidad de Córdoba, y la Facultad y Hospital Veterinario Complutense.

Los principales resultados del proyecto evidencian una baja presencia de la infección por el virus SARS-CoV-2 en las mascotas, estando casi siempre asociada a la presencia de propietarios/cuidadores infectados. Como parte de esta vigilancia sanitaria, se está llevando a cabo el estudio genético de los virus en los animales positivos a PCR. Así, mediante secuenciación y análisis de la proteína Spike del viruslos investigadores son capaces de detectar la presencia de las diferentes variantes de del SARS-CoV-2.

 

Caniche gigante
Caniche gigante – Foto de: Tim Willson

 

Este estudio es de vital importancia, dado que algunas de las variantes más extendidas en la actualidad presentan mayor transmisibilidad. Por el momento, poco se sabe acerca de la distribución y características infectivas de estas variantes de preocupación en las poblaciones animales. Por ejemplo, la variante británica, denominada B.1.1.7, ha sido asociada con la aparición de cardiomiopatías en mascotas de Reino Unido.

Recientemente, el equipo del profesor Sánchez-Vizcaíno ha detectado mediante PCR un perro positivo a COVID-19 en la Comunidad de Madrid. El animal, un caniche gigante de 14 años, presentó una elevada carga viral tanto en el hisopo nasal (Ct: 20,05) como en el rectal (Ct: 26,34). Sin embargo, el animal no presentó sintomatología. Los investigadores procedieron al aislamiento viral y posterior secuenciación de la proteína Spike a partir de las muestras de este animal, y detectaron hasta 12 mutaciones genéticas, 9 de las cuales eran características de la variante británica B.1.1.7. Esto implica la primera detección de un perro infectado con dicha variante en España y confirma la importancia de continuar realizando una vigilancia activa de la infección por SARS-CoV-2 en las mascotas junto con el estudio genético del virus en los animales positivos, para valorar el alcance de la infección en las mascotas, así como la distribución de las distintas variantes.