Alarma en Chubut por la muerte de cientos de ballenatos: los científicos investigan las causas

Ballena franca austral - Foto propiedad de: Ivan Stecko - Pexels

La costa de Chubut, en la Patagonia argentina, vive una situación que preocupa especialmente a científicos y conservacionistas. Desde el pasado mes de junio se han registrado numerosas muertes de ballenatos de ballena franca austral (Eubalaena australis) en la Península Valdés y otros sectores próximos a Puerto Madryn, una de las principales áreas de reproducción de esta especie en el Atlántico Sur.

El número de crías muertas es especialmente elevado esta temporada y ha puesto en marcha una investigación para determinar qué está provocando esta mortalidad inusual.

La Península Valdés constituye uno de los lugares más importantes del mundo para la reproducción de la ballena franca austral. Cada año, estos grandes cetáceos llegan a sus aguas entre junio y noviembre para aparearse, dar a luz y criar a sus descendientes.

Por eso, cualquier alteración que afecte a los ballenatos es seguida con especial atención por los equipos científicos.

 

Una mortalidad de ballenatos fuera de lo habitual

La mortalidad de crías no es completamente desconocida en esta población. De hecho, se han registrado episodios importantes en años anteriores.

En 2012 murieron 113 ballenatos, una cifra que hasta entonces constituía el mayor registro documentado para esta especie. Los datos preliminares de 2026 apuntan a que el episodio actual podría superar aquella cifra, aunque todavía es necesario consolidar los registros y relacionarlos con el número total de nacimientos de esta temporada.

El seguimiento a largo plazo resulta fundamental para determinar si se trata de una fluctuación excepcional o si existe algún factor que pueda estar afectando de manera significativa a la población.

El primer censo de la temporada 2026 contabilizó 1.375 ballenas en las costas de Chubut, entre ellas 409 crías. El año anterior se habían registrado 2.110 ejemplares, alrededor de 800 de ellos ballenatos. Sin embargo, los especialistas advierten de que estas cifras deben interpretarse con cautela y no pueden utilizarse por sí solas como una estimación de la mortalidad.

 

Una bacteria, entre las principales hipótesis

Una de las líneas de investigación se centra actualmente en la posible participación de una bacteria presente en el ambiente marino.

Según la información difundida por las autoridades de Chubut, los análisis realizados hasta ahora apuntan a una bacteria capaz de provocar una infección sistémica en los ballenatos. Por el momento, no se han encontrado evidencias que permitan atribuir las muertes a un factor directamente relacionado con la actividad humana.

No obstante, es importante subrayar que una hipótesis no equivale a una causa confirmada.

Los investigadores continúan analizando muestras de los animales muertos para determinar qué microorganismos están presentes y si existe una relación directa entre la infección y el fallecimiento de los ejemplares.

 

Ballena franca austral - Foto propiedad de: Ivan Stecko - Pexels

 

Las heridas de las gaviotas, una cuestión que también se investiga

En Península Valdés existe además un antecedente científico que ha llamado la atención de los investigadores.

Las gaviotas cocineras pueden atacar a las ballenas francas australes, especialmente a las crías, provocándoles lesiones en la piel. Un estudio publicado anteriormente detectó determinadas bacterias en lesiones asociadas a estos ataques.

Sin embargo, el Instituto de Conservación de Ballenas recuerda que aquellos resultados no demostraron que las infecciones bacterianas fueran la causa de la muerte de los ballenatos. Sí aportaron información sobre la posibilidad de que determinadas heridas pudieran constituir una vía de entrada para microorganismos.

Por ello, los científicos están estudiando ahora si existe alguna relación entre las lesiones, la presencia de bacterias y el elevado número de muertes registrado durante esta temporada.

 

¿Podría estar relacionado con el cambio ambiental?

La investigación no se limita a buscar una única causa. Los especialistas también estudian posibles factores ambientales que pudieran estar haciendo más vulnerables a las crías. Entre ellos se encuentran las variaciones de las condiciones oceanográficas, la disponibilidad de alimento y otros cambios que puedan influir sobre la salud de los animales.

Algunos investigadores han señalado que fenómenos como el calentamiento del agua o determinadas alteraciones climáticas podrían actuar como factores de estrés, aunque todavía no existe evidencia suficiente para establecer que sean responsables de la mortalidad actual.

Esta precaución es especialmente importante en un ecosistema complejo como el de Península Valdés, donde pueden interactuar diferentes factores ambientales y biológicos.

 

Una especie que consiguió recuperarse de la caza

La situación actual resulta especialmente relevante porque la ballena franca austral sufrió durante siglos una intensa presión por parte de la caza comercial. La especie llegó a estar gravemente amenazada, pero las medidas de protección permitieron que algunas de sus poblaciones comenzaran a recuperarse.

En Argentina está protegida como Monumento Natural Nacional desde 1984, y las aguas de Península Valdés se han convertido en uno de los lugares más importantes para su reproducción.

Los adultos pueden alcanzar aproximadamente 17 metros de longitud y pesar cerca de 40 toneladas. Sin embargo, los ballenatos son especialmente vulnerables durante sus primeros meses de vida.

 

Ballena franca - Foto propiedad de: Nicolas Lesueur - Pexels

 

Por qué es tan importante conocer la causa

Determinar qué está provocando esta mortalidad resulta fundamental para saber si se trata de un episodio puntual o de un problema que podría repetirse en próximas temporadas.

Los programas de seguimiento a largo plazo permiten comparar los datos actuales con décadas de observaciones y detectar cambios que pasarían desapercibidos en un estudio aislado. Además, conocer la causa permitiría establecer medidas de conservación más precisas si fuera necesario.

Por ahora, los científicos piden prudencia. La elevada mortalidad de ballenatos es real y constituye un motivo de preocupación, pero todavía no puede afirmarse que exista una única causa responsable de todas las muertes.

 

Proteger el hábitat de la ballena franca austral

La situación de Chubut vuelve a poner de manifiesto la importancia de proteger los lugares donde las especies marinas se reproducen.

La Península Valdés no es únicamente un lugar de concentración de ballenas. Sus aguas funcionan como una auténtica zona de reproducción y crianza, donde madres y ballenatos permanecen durante una etapa fundamental de su ciclo vital.

Por eso, conservar la calidad del ecosistema marino, reducir las amenazas humanas y mantener programas científicos de seguimiento resulta esencial para garantizar la recuperación de una especie que estuvo al borde de la desaparición.

La investigación sobre la mortalidad de los ballenatos continúa. Las próximas semanas serán importantes para conocer si los análisis permiten identificar finalmente el origen de este preocupante episodio y, sobre todo, determinar qué medidas pueden adoptarse para evitar que vuelva a repetirse.

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