La alondra ricotí, una de las aves esteparias más amenazadas, tendrá un plan de recuperación en Castilla-La Mancha

Alondra ricota - Foto propiedad de: Mike Prince - Wikipedia

La alondra ricotí (Chersophilus duponti) se enfrenta a un futuro incierto en buena parte de España. La pérdida de su hábitat y el aislamiento de sus poblaciones han reducido su presencia en distintos territorios, una situación que ha llevado a Castilla-La Mancha a aprobar un plan específico para intentar frenar su declive y proteger los lugares de los que depende su supervivencia.

La nueva medida contempla la protección de sus áreas críticas, actuaciones para mejorar el hábitat y la inclusión de la especie en la categoría de en peligro de extinción del Catálogo Regional de Especies Amenazadas. Se trata de un paso importante para conservar una de las aves más discretas y especializadas de nuestros paisajes esteparios.

 

¿Cuántas alondras ricotí quedan en Castilla-La Mancha?

Las últimas estimaciones recogidas en el decreto regional contabilizan 544 machos de alondra ricotí en Castilla-La Mancha. Esta cifra representa aproximadamente el 19,3 % de la población nacional estimada y sitúa a la comunidad entre las regiones importantes para la conservación de la especie.

La mayor parte de los ejemplares se encuentra en Guadalajara, con 487 machos estimados. Cuenca cuenta con 54 y Albacete mantiene una presencia muy reducida, con solo tres machos.

La situación es especialmente preocupante porque la especie parece haber desaparecido recientemente de las provincias de Toledo y Ciudad Real. Estas pérdidas muestran hasta qué punto puede reducirse la distribución de un ave cuando las condiciones de su entorno dejan de ser adecuadas.

Además, los datos regionales deben interpretarse correctamente: las cifras se refieren a machos estimados, no al número total de aves. Por tanto, no representan por sí solas el conjunto de individuos que componen la población reproductora.

 

Una pequeña ave difícil de observar

La alondra ricotí, también conocida como alondra de Dupont, pertenece a la familia Alaudidae. Es un pequeño paseriforme de tonos ocres y grisáceos que se camufla con facilidad entre la vegetación baja y el suelo desnudo.

A diferencia de otras aves más visibles, suele pasar desapercibida. Se desplaza principalmente por el suelo y se refugia entre los matorrales, por lo que observarla directamente puede resultar complicado.

Su canto, especialmente perceptible durante las primeras horas del día, constituye una de sus características más reconocibles. El sonido, repetitivo y peculiar, está relacionado con el nombre popular de la especie.

Su discreción no debe confundirse con una capacidad para adaptarse a cualquier entorno. La alondra ricotí presenta unos requisitos ecológicos muy concretos y necesita que el paisaje conserve una estructura determinada para alimentarse, reproducirse y encontrar refugio.

 

El hábitat estepario, una pieza clave para su supervivencia

La especie habita principalmente en espacios abiertos con matorral bajo, abundante suelo descubierto y una vegetación que le permita desplazarse por el terreno. En Castilla-La Mancha ocupa, entre otros ambientes, páramos calizos con formaciones de cambrón y otros matorrales de escasa altura.

Este equilibrio entre vegetación y suelo desnudo es fundamental. Si el matorral crece demasiado, desaparecen los espacios abiertos que necesita. Si el terreno se transforma o pierde su vegetación característica, también puede dejar de reunir las condiciones necesarias para la especie.

Por eso, conservar a la alondra ricotí no consiste únicamente en proteger los ejemplares que todavía sobreviven. Es imprescindible mantener y recuperar los paisajes en los que desarrolla su ciclo vital.

 

Alondra ricoti - Foto propiedad de: Amanda Hider - Pexels

 

La pérdida y fragmentación del territorio, su principal amenaza

Uno de los mayores problemas para la alondra ricotí es la reducción y fragmentación de las estepas naturales de matorral. Cuando estos espacios desaparecen o quedan divididos en pequeñas superficies aisladas, las poblaciones tienen más dificultades para mantenerse y conectarse entre sí.

Los cambios en los usos tradicionales agrícolas y ganaderos también pueden modificar la estructura de la vegetación. La desaparición de determinadas prácticas de gestión del territorio puede favorecer transformaciones que terminan perjudicando a las aves especializadas en estos ambientes.

A ello se pueden sumar algunas infraestructuras y otras alteraciones del paisaje. El resultado es una pérdida tanto de superficie disponible como de calidad del hábitat.

Cuando una población queda aislada, además, aumenta su vulnerabilidad frente a cualquier circunstancia adversa. La conservación debe tener en cuenta, por tanto, no solo cuántos ejemplares existen, sino también dónde viven y si los distintos núcleos mantienen una conexión ecológica suficiente.

 

¿Qué contempla el plan de recuperación de Castilla-La Mancha?

El Decreto 57/2026, publicado en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha el 8 de octubre, aprueba el plan de recuperación de la alondra ricotí, delimita las áreas críticas para su supervivencia y actualiza su categoría de amenaza en el catálogo regional.

Entre sus principales líneas de actuación se encuentran:

  • Proteger las áreas críticas: identificar y preservar los lugares esenciales para la supervivencia de las poblaciones regionales.
  • Mejorar y restaurar el hábitat: impulsar actuaciones que permitan conservar las condiciones de vegetación y suelo que necesita la especie.
  • Favorecer la conexión entre poblaciones: reducir el aislamiento de los distintos núcleos para mejorar sus posibilidades de persistencia.
  • Reforzar el seguimiento científico: mejorar el conocimiento sobre la distribución, la evolución y las necesidades ecológicas de la alondra ricotí.
  • Promover la colaboración: coordinar actuaciones entre las administraciones, las entidades implicadas y las personas titulares de los terrenos afectados.

El plan también contempla el fomento de una ganadería extensiva compatible con la conservación de la especie. Una gestión adecuada puede contribuir a mantener determinados paisajes abiertos, siempre que se adapte a las características y necesidades ecológicas de cada zona.

La aplicación efectiva de estas medidas será determinante para comprobar si la protección administrativa se traduce en una mejora real de las poblaciones.

 

La importancia de conservar las actividades rurales compatibles con la biodiversidad

La conservación de las aves esteparias requiere encontrar un equilibrio entre la protección de la biodiversidad y los usos humanos del territorio.

La agricultura y la ganadería extensiva han contribuido históricamente a configurar muchos paisajes rurales de la península ibérica. Sin embargo, no todas las prácticas tienen los mismos efectos y tampoco todas las zonas necesitan idéntica gestión.

En el caso de la alondra ricotí, las actuaciones deben adaptarse a la estructura del matorral, la disponibilidad de espacios abiertos y las necesidades de reproducción y alimentación. La planificación debe apoyarse en datos científicos y en el seguimiento de los resultados.

La colaboración con quienes gestionan el territorio puede facilitar la aplicación de medidas de conservación duraderas y evitar que la protección de la especie quede limitada a una declaración administrativa.

 

Una oportunidad para evitar su desaparición de más territorios

La aprobación del plan de recuperación supone una oportunidad para actuar antes de que la situación de la alondra ricotí empeore todavía más. La presencia de poblaciones importantes en Guadalajara y de núcleos más reducidos en Cuenca y Albacete hace necesario adaptar las medidas a la realidad de cada territorio.

El reto no termina con la publicación del decreto. Será necesario mantener el seguimiento de las poblaciones, comprobar la evolución de las áreas protegidas y evaluar si las actuaciones consiguen recuperar hábitats adecuados y frenar el aislamiento de los núcleos existentes.

La alondra ricotí recuerda que la biodiversidad no depende únicamente de grandes espacios naturales o de especies fácilmente reconocibles. También necesita que se conserven esos paisajes discretos, a menudo poco valorados, que albergan una fauna especializada y muy sensible a los cambios.

Proteger la alondra ricotí significa conservar mucho más que un ave: significa mantener vivos los ecosistemas esteparios y la biodiversidad que depende de ellos.

Visitas: 3

Compártelo

infoespecies