La Guardia Civil ha detenido a tres personas en la provincia de Castellón por su presunta implicación en una red dedicada al tráfico ilegal de reptiles protegidos. La operación, desarrollada por agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona), ha permitido intervenir 209 reptiles, de los que 110 estaban incluidos en distintos grados de protección del convenio CITES.
Los registros se llevaron a cabo en dos localidades del Alto Palancia, Jérica y Sot de Ferrer, donde los investigadores localizaron numerosos animales, además de instalaciones y material relacionado con su cría, mantenimiento y transporte.
Entre los ejemplares encontrados había una iguana endémica de las islas Fiyi considerada en grave peligro de extinción, según la información facilitada por la Guardia Civil.
Una empresa aparentemente legal como cobertura
Según la investigación, los implicados utilizaban uno de los domicilios registrados como sede social de una empresa dedicada al envío de animales. La actividad aparentemente legal habría servido para introducir en el circuito comercial ejemplares cuya procedencia o comercialización no cumplía los requisitos establecidos.
Los investigadores sostienen que la organización mantenía contactos en diferentes países de América, África y Asia para conseguir ejemplares, algunos de ellos presuntamente extraídos directamente de sus hábitats naturales. Además, los agentes detectaron indicios de cría clandestina de reptiles, con incubadoras, terrarios y recipientes utilizados para el transporte de los animales.
Posteriormente, los ejemplares eran trasladados a distintas ferias europeas, donde, según la investigación, podían acabar integrándose en el mercado legal aprovechando las dificultades existentes para acreditar correctamente su origen.
La Guardia Civil continúa analizando la documentación y los dispositivos electrónicos intervenidos para determinar el alcance total de la actividad.

Más de 200 reptiles intervenidos
El volumen de animales localizado da una idea de la dimensión de la operación. De los 209 reptiles intervenidos, 110 estaban sometidos a algún grado de protección CITES, un sistema internacional que regula el comercio de especies silvestres para evitar que dicho comercio amenace su supervivencia.
El caso pone de manifiesto uno de los problemas a los que se enfrentan las autoridades: diferenciar los ejemplares procedentes de una cría legal de aquellos cuya procedencia puede estar vinculada a la captura ilegal en la naturaleza.
Precisamente, la revisión del Plan de acción español contra el tráfico ilegal y el furtivismo internacional de especies silvestres (Plan TIFIES), aprobada en 2026, contempla entre sus prioridades actuar sobre la demanda comercial de reptiles y otros grupos de fauna silvestre, además de mejorar la identificación del comercio ilegal y la sensibilización de los consumidores.
También se localizaron armas y munición
Durante los registros, los agentes encontraron además cuatro pistolas sin licencia, cerca de 200 cartuchos de arma corta, un rifle de aire comprimido, una táser y una defensa extensible, junto con dispositivos electrónicos y abundante documentación.
Los detenidos son dos hombres de 48 y 51 años y una mujer de 37 años. Se les atribuyen, según la investigación, presuntos delitos de pertenencia a organización criminal, contra la fauna, contrabando, blanqueo de capitales y tenencia ilícita de armas. Las diligencias han sido remitidas al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Segorbe.
El tráfico de reptiles, una amenaza para la biodiversidad
El comercio ilegal de fauna silvestre no afecta únicamente al bienestar de los animales que son capturados o transportados. Cuando los ejemplares proceden directamente del medio natural, la extracción puede reducir las poblaciones silvestres y agravar la situación de especies que ya se encuentran amenazadas.
Los reptiles figuran además entre los grupos cuya demanda comercial recibe una atención específica dentro de la actualización del Plan TIFIES de España para 2026. El documento señala la necesidad de actuar tanto sobre las redes de comercio ilegal como sobre la demanda y de ayudar a los consumidores a diferenciar el comercio legal del ilegal.
La operación desarrollada en Castellón permanece abierta y el análisis del material intervenido permitirá determinar si los 209 animales localizados forman parte de una actividad de mayor dimensión y cuál era exactamente el origen y destino de los ejemplares.